lunes, 8 de octubre de 2012

Humanismo Femenino



-Hijo: Buenos días, Padre.
-Padre: (...).
-P: ¿Qué tal estás?
-H: Bien, cansado, por el viaje.
-P: ¿Cómo van los estudios en la ciudad?
-H: Bien.
-P: ¿Has aprendido algo de provecho?
-H: Sí, algo.
-P: Cuéntame.
-H: Pues...
-P: Pero vente, que tengo que ir a sacar el rebaño.
-H: Padre, lo que más he aprendido son palabras raras.
-P: ¿Y eso? ¿Qué son palabras raras?
-H: Pues palabras raras, como de otro idioma, que casi nadie conoce, sólo el maestro.
-P: Pero si las conoce el maestro, entonces no serán raras, será que tú todavía no las entiendes.
-H: Sí, eso será.
-P: Y, ¿qué palabras son esas?
-H: Pues (…).
-P: (…) Bueno, da igual, yo tampoco las entenderé.
-H: No se crea padre, usted lee mucho.
-P: No lo suficiente, hijo, no lo suficiente.
-H: Padre, hay una cosa que te quería preguntar.
-P: Dime.
-H: Alguna vez has leído, en alguno de tus libros, sobre el "humanismo".
-P: Algo he leído, ¿por qué?
-H: Pues porque el maestro dice que el humanismo es femenino.
-P: Y así es, hijo, así es.
-H: ¿Por qué, padre?
-P: Pues quizá sea porque el humanismo es creador.
-H: ¿Cómo Dios?
-P: No, como las mujeres. Como las ovejas, como lo femenino, en fin, como la madre naturaleza.
-H: Entonces, ¿Dios no creó todas las cosas?
-P: Si Dios creó todas las cosas, entonces Dios era mujer, hijo.
-H: Entonces, ¿mamá es como Dios, las ovejas son como Dios… a caso lo femenino hace el trabajo de Dios en la Tierra?
-P: Exacto, y si no hace el trabajo de Dios en la Tierra, es que ellas son Dios en la Tierra. Ellas crean seres. Todo lo femenino tiene el poder de dar vida.
-H: ¿Y qué pasa con las piedras, la tierra, el barro, el sol y las estrellas?
-P: Cada cosa en su lugar. Lo que tenemos a nuestro alrededor, está creado por la "madre" naturaleza. Lo que hay allí arriba..., no sé, quizá tu maestro te lo cuente en la próxima lección, pero seguro que también lo creó algo femenino.
-H: Padre, eso algo parecido al panteísmo. Otra palabra de esas raras.
-P: No sé, hijo, sólo te digo lo que veo, lo que he visto en toda mi vida. Ni más ni menos. No veo palabras raras, veo ovejas que tienen corderos, veo como el agua de la lluvia crea el pasto que alimenta a esas ovejas, y veo como la leche de esas ovejas nos alimenta a nosotros.
-P: Veo la realidad hijo, la realidad.
-H: Padre. También los corderos nos dan alimento. Eso es lo contrario a la vida, Padre, es muerte.
-P: Sí. Hijo, aprenderás que para que haya vida tiene que haber muerte y que la muerte da vida. Pero es una muerte respetuosa. Ni más ni menos que la que se necesita para subsistir. 
-H: ¿Siempre es así, padre?
-P: No, hijo, no. Pero no hay que perder la esperanza.

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