Calle 13 dice: "Lo bueno de ser pobre/ al final de la jornada/ es que nadie nos roba/ porque no tenemos nada".
Pues parece que ni así. Si pudieran nos quitarían hasta el aire. Luego, habrá quien diga que las protestas no sirven de nada, que hay que guardar las formas, que hay que aplicar la lógica democrática... pues bueno, dónde está la lógica democrática, dónde está la decencia, la ética, esa que han quitado de bachillerato (de todas formas, dirán, nosotros no la hemos necesitado para llegar a donde estamos) de los políticos, ¿dónde? No la busquen, porque no está por ningún lado. Se ha perdido, eso no vende, no crea riqueza, no es rentable. Lo rentable es tener esclavos pidiendo un trabajo como el que pide un limosna. Lo rentable es tener asustados a esos mismo que dejan sin trabajo para que no pidan muchos derechos sociales y no rechisten a la hora de que les suban los impuesto (impuestos para qué, con qué fin, con el de pagarle a bancos que le quitan las casas a personas y les dejan la deuda). Eso es lo que nos quieren meter (no con la decencia de ponerle un poco de vaselina) sin anestesia, en fin, y lo que es peor, sin vergüenza.
Hay muchas formas de actuar, una de ella es la protesta, que tanto molesta hoy en día a las clases políticas, especialmente de derechas, para qué vamos a engañarnos, si lo estamos viendo cada día (aunque lo que es peor es que haya algunos, supuestos de izquierdas, que están haciendo suyos esos ideales, esas pautas de conducta). Esto no debemos permitirlo, por dignidad, como dijo aquel, "en mi hambre mando yo".
Ahora es cuando hay que mojarse, y proponer algo mejor. Pues lo que yo creo que hay que hacer no es nada del otro mundo, ni siquiera está apoyado por un discurso teórico (o por lo menos no es una condición necesaria), más bien es algo práctico, y no es más que solidaridad ciudadana. ¿Qué se consigue con esto? El fin principal es intentar eliminar las principales desigualdades que más cercanas nos son. Esto es un primer paso, puesto que hasta que no se eliminen las desigualdades de base, no se consigue nada en la clase política.
¿Qué vendría después? Buscar una buena, o buenísima, si puede ser, educación para todo, y para el que no la quiera, más. Es lo único que impondría yo, la educación (con matices). ¿Qué tenemos hoy en día? Todo lo contrario. Entonces, ¿qué quiere cuando ven desobediencia civil?, que en ningún caso llega a los extremos de violencia que ellos aplican a la sociedad (ellos me refiero a los políticos, todos por igual, aunque especialmente a los que se turnan en el poder PP-PSOE, Partidos Nacionalistas, IU, etc.). No hay que casarse con nadie, hay que ser realistas y críticos. Hay que proponer, hay que promover, hay que actuar. Las luchas de hoy serán los derechos del mañana, pero deben ser los derechos de la humanidad, no los derechos de unos pocos.
No creo que esto sea ajeno a nadie, porque hay que tener una cosa en mente, siempre podemos ser nosotros lo que podemos encontrarnos en el lugar del OPRIMIDO, del desfavorecido, del sin papeles, del parado (esto no hace falta explicitarlo mucho, pero hasta hace poco era algo impensable). ¿Por qué no es esto más que una quimera, una utopía? Porque nos hacen creer eso, porque nos infunden miedo, porque la prensa nos condiciona por medio de la información manipulada e interesada con el mantenimiento del status quo. ¿Debemos confiar en ellos? Pues la verdad y desgraciadamente, no mucho. ¿Qué debemos hacer? Como poco, controlarlos más, es decir, prestarle más atención a la política, puesto que nos afecta a todos, ya que las decisiones que ellos toman están destinadas a la sociedad, que detrás de ese concepto hoy en día algo difuminado, están personas con familia, parados, enfermos, estudiantes, políticos, etc.
La sociedad desfigurada que tenemos hoy en día, hay que cambiarla hacia una sociedad más plural, más inclusiva, más solidaria, más social.
Para llevar esto a cabo no se necesita nada, más que interés. Hay que luchar contra la apatía ciudadana, porque nos afecta a todos. Hay que salir conseguir una sociedad de ciudadanos libres en todos los sentido. No hace falta una clase política mejor, hace falta una sociedad mejor, porque esto es la condición necesaria y suficiente para que todo lo demás sea mejor, incluso la clase política.
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