Han resucitado a Fraga y algún político (cuando no algun@s) estarán pensando "La calle es mía".
Vergüenza de políticos, por no hablar de los policías (antidisturbios, aunque bien podrían ser, los turbadores de la calma democrática y pacífica) que luego se quejarán de que les bajan las pagas, les recortan derechos sociales, les eliminan las pensiones... pero todo eso se compensa con un poco de manga ancha en las manifestaciones contra la gente que está, incluso, luchando por esos derechos que ellos están perdiendo. Supongo, que se lo propondrán como un ejercicio anti-estrés.
Vergüenza de País.
Lo que debería ser orgullo por vivir en un lugar privilegiado, por unas cosas o por otras, se torna en vergüenza. La que, por otra parte, ellos no tienen.
¿Por qué pasa esto? Es que tienen que morir, sufrir lesiones, enfrentarse contra iguales (no en fuerza, claro) para que intentemos que entre todos, con el pueblo a la cabeza, logremos una democracia real? Puesto que lo que se está pidiendo, por el pueblo y para el pueblo es una democracia que genere más confianza, que se acaben los privilegios de la clase política y dirigente sobre el pueblo; que no paguen los desfases de unos pocos los muchos de siempre; que se trate a todos como iguales, para lo cual hace falta que se creen un mínimo de condiciones para que cierta igualdad se de; de nuevo, por el pueblo y para el pueblo, y se les aplica la violencia, se les considera anti-democráticos (a caso puede ser el demos, anti demos, claro que ahí no estaba todo el demos, está la representación más importante de la parte democrática de la propia sociedad, otros no están porque no pueden acudir o porque directamente no quieren acudir.
Esto, aceptémoslo, no es democracia. Democracia no es votar una vez cada cuatro años, con un índice de incidencia ínfimo. Democracia no es que se prohíba el derecho a reunión, que se enjuicie a quien convoca una protesta por las redes sociales (que para algo de provecho que tienen, pues cómo no, se lo quieren eliminar), en definitiva, democracia no es lo que ellos quieran que sea democracia. Tenía mis dudas, aunque más bien creo que era reacio a creérmelo, pero cada vez estoy más convencido de que no vivimos en una democracia real. Vivimos en un Estado de derecho (cada vez menos) gobernado por los intereses de unos pocos y guiados por los mercados, que como todo el mundo sabe, no son democráticos, sino que son dictatoriales, beligerantes y puramente competitivos. Dónde está la solidaridad, la fraternidad, esos valores que tantas vidas constaron en el siglo XVIII y siguientes. Dónde está la racionalidad del ser humano, que deja morir, explota, maltrata, aparta, sacrifica, a miles de millones de seres humanos para que unos pocos puedan vivir bien.
Siento vergüenza por el ser humano, siento vergüenza de mi mismo, por no hacer lo suficiente, por no intentar hacer del mundo algo mejor.