lunes, 17 de noviembre de 2008

Comentario a: http://blogs.publico.es/asuntosycuestiones/147/hermanados-con-georgetown/#comment-10555

Realmente vivimos en un estado donde la hipocresía se ha instalado para quedarse. Tenemos polítcos, en ambos lados, que cada día nos sorprenden con decisiones que nadie entiende. Son puros ególatras subidos en "su torre de marfil". La mayoría del pueblo asiente con la cabeza y luego critica todo. No nos estamos dando cuenta de que tenemos mucho más poder del que nos creemos, de ahí que la frase que más se escuche es: "… y qué voy a hacer yo, si no soy nada". Esta es nuestra responsabilidad, eliminar ese reducto de escepticismo general, que muchas veces está buscado desde las mismas clases políticas, pero que la mayoría de las veces proviene del ciudadano de a pie.
Tenemos que hacer una revolución, pero no una revolución hipócrita, sino una revolución del pensamiento, una revolución intelectual, que es lo que más se puede echar de menos en esta España de hoy en día, donde, tanto de un lado como de otro, nos cuenta su cuento, y ya nosotros decidimos cuál nos agrada más, cuál nos resulta más acompasado con nuestra sinfonía vital. Este es el gran reto de hoy, que el pueblo tome una iniciativa y forme parte activa de la vida, tanto política como intelectual y cultural. Esa puede ser una de las vías para que las cosas nos comiencen a ir un poco mejor. Mucha suerte a todo aquél que comience, o ya esté inmerso, en esa revolución (intelectual).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Violentar el pensamiento, pero violentando la realidad. Las dos cosas van de la mano. Viva la tesis 11!

M.