viernes, 24 de mayo de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Decencia Intelectual y Práctica.
Huele a podrido toda la política española. Ahora florece esto, antes lo otro y después vendrá lo de la moto.
Harán que "huyamos" del país, o que tengamos que malvivir por miedo a lo desconocido.
Nadie debería irse de sus país más que por el puro interés por conocer algo nuevo o diferente, pero por necesidad, más cuando esa necesidad viene impuesta porque las clases dirigentes de este país (posiblemente desde el inicio de los tiempos) sean unos, no ya ineptos, sino unos corruptos egoístas, eso me recuerda a los inmigrantes del sur del sur, que tantas veces han sido culpados de nuestros males.
Cuando ahora, algunos, emigren con la intención de mejorar su situación personal, nos daremos cuenta de qué es eso de que te llamen "inmigrante", o que no seas, por muy europeos que nos creamos, tratado como igual.
Los que se queden aquí, o "luchan" o se dan por vencidos en medio de un ataque al de siempre, al más débil. La inmensa mayoría de los que aquí se queden deberán intentar sobrevivir con lo puesto, luchar por no ser tratado muy indignamente, algo que parece hoy en día una utopía, y demás tratos vejatorios.
¿A caso pensamos que esto cambiará por unas elecciones o por un cambio político? Sinceramente, lo dudo. Algo cambiará, pero será tan mínimo, que a la mínima, valga la redundancia, que todo volverá a ser igual.
Hemos estado unos años obnubilados por una realidad que era muy prometedora, es decir, nos han enseñado cómo sería deseable vivir para una inmensa mayoría de la población. El problema es que puede que, primero no estuviéramos preparados para eso, y segundo que no sea "beneficiosos" económicamente para la sociedad que "quieren" construir.
La única solución posible es que tomemos las riendas del tipo de sociedad que queremos construir y que seamos la inmensa mayoría la que decidamos qué es lo que beneficia a ese pueblo tan vilipendiado que conforma el conjunto de la sociedad española. Ahora, para llevar esto a cabo se necesitan grandes dotes de ética, moral, solidaridad, sacrificio y demás valores tan ausentes de nuestra sociedad, y además, que estos valores salgan de la propia sociedad, es decir, de abajo hacia arriba, para que el cambio sea factible.
Es hora de ponerse manos a la obra, puesto que no hay tiempo que perder.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)