A (mucha) gente del Partido Popular lo que pasa en Andalucía no les parece democracia, a otra mucha gente del Partido Socialista no les parece correcto lo que pasa en Vélez de Benaudalla (hablando en términos de representación política final de, posibles y fácticos, equipos de gobierno).
Primero; democracia es que la gente pueda votar libremente, que la gente pueda expresar sus ideas sin interferencia "arbitraria" por parte de otros (esto no es más que una parte de lo que podemos llamar hoy en día democracia moderna).
Segundo; lo que a esta gente (a alguno, muchos, unos pocos, o como quieras llamarlo) no les parece democracia es que el Partido Socialista pueda crear un pacto de gobierno con Izquierda Unida, pero nada dicen de Asturias (pongo el ejemplo por cercanía en el tiempo).
La posibilidad de un pacto, e incluso de un no pacto (como ocurre en Extremadura, que gracias al cual gobierna el PP, o incluso en Vélez) tampoco les parece bien, ni a unos, ni a otros (es decir, al PSOE), porque entonces IU, o UPyD están aliado con unos y con otros, porque son unos partidos que no sirven para nada o porque son unos partidos que están para apoyar a unos y a otros.
Lo que les pasa a los dos partidos mayoritarios en España es lo siguiente: se han convertidos en una máquina de devorar poder (o por lo menos esta es la visión que tiene la gente de ellos). Si no lo tiene, el poder, se acabó el mundo y entonces es cuando entra la crítica de los demás y, por extensión de todo (incluso de la capacidad mental de las personas que no les han votado o no los han apoyado). Lo que pasa con esta crítica es que es una crítica visceral, que no tiene por garantes de validez ninguna razón que en cualquier caso se pudieran aplicar en todo contexto donde las condiciones se asemejasen (un ejemplo de ello es que cuando el PP o el PSOE necesitan de un pacto puntual para gobernar y no se quejan del pacto en sí, sólo se quejan cuando no son ellos los favorecidos por el partido minoritario de turno que les da o no les da el apoyo).
Yo ya me he cansado de tantas falacias políticas, tanto por parte de unos, como de otros. Me he cansado de que a los partidos minoritarios se les maltrate política y democráticamente (en este caso podemos hablar de bien pocos, por el hecho de que son pocos los que obtienen representación parlamentaria, no por el hecho de que sean pocos los que aspiran a ella, IU, UPyD, y algunos más puntual , -aunque tengo que aclarar que los partidos nacionalistas-regionalistas tienen una consideración diferente aquí-, pero la importancia de estos partidos es crucial para entender el juego democrático en su más amplio espectro).
Ya es hora de que se tenga en consideración el pensamiento plural dentro de una representación plural, que esté libre de la crítica más soez que nos podamos encontrar.
Quiero (y llevo a cabo) una crítica constructiva del, en ciertos campos "deprimente", patio político que tenemos en España. Pero también quiero y profeso respeto por los que piensan diferente que yo. Si ni tan siquiera somos capaces de llevar esto cabo, tendremos un problema como seres racionales libres.
Esto aplíquenselo los dos partidos mayoritarios y las personas que critican las diferentes posibilidades que el juego democrático nos brinda (que entre otras cosas, dentro del cual son los partidos minoritarios los más desfavorecidos por estas opciones).
Es la hora del pensamiento crítico en política. No tenemos tiempo para anhelar el poder. Tenemos que sustituir la idea del poder en sí, por la idea del interés general y el bien social. Pero un bien social dentro de la propia diversidad social en la que nos encontramos.
En fin, sólo se necesitaría diálogo, solidaridad y raciocinio.